En Primera Gota, nuestra historia no comienza en una fábrica, sino en el silencio del olivar y en el respeto profundo por los ciclos de la naturaleza. Nacimos con una misión clara: rescatar la esencia más pura del aceite de oliva, esa que solo se consigue cuando la paciencia y la técnica se encuentran.
Cada botella de Primera Gota contiene ese primer suspiro del fruto, cargado de antioxidantes, aromas vivos y un sabor que rinde homenaje a la tierra.